La millonaria inversión de Buenos Aires para sumar Inteligencia Artificial a su sistema de emergencias y abrir una central en La Matanza enciende las alarmas en el norte. El despliegue de la gestión de Axel Kicillof demuestra cómo la planificación técnica puede optimizar los recursos, dejando en evidencia la falta de iniciativas innovadoras en nuestra provincia.
La gestión como método, no como milagro
La adjudicación de la Licitación Pública 20/2025 en la Provincia de Buenos Aires, por un monto superior a los 23.000 millones de pesos, marca un norte en lo que respecta a la administración de la seguridad pública. Al descentralizar la atención con una cuarta base en La Matanza, el gobierno bonaerense atiende de manera directa el flujo operativo del Conurbano, demostrando que la eficiencia fiscal y la contención del gasto pueden convivir con la inversión estratégica.
No se trata de una fórmula mágica, sino de voluntad de diseño. La incorporación de asistentes virtuales con IA para procesar llamadas en tiempo real, transcribir datos clave como patentes y sugerir la tipificación del incidente, reduce los tiempos de respuesta y genera un insumo valioso y estructurado para las investigaciones judiciales.
El contraste técnico: ¿Por qué en Tucumán no se puede?
El salto cualitativo de Buenos Aires expone una realidad incómoda para los tucumanos. Mientras allá se implementan videollamadas de emergencia para los vecinos y sistemas de localización AVL capaces de monitorear hasta 200.000 dispositivos en simultáneo, el sistema local sigue atado a herramientas que acusan el paso del tiempo.
El argumento de la falta de presupuesto empieza a quedar corto cuando se observa cómo la gestión bonaerense logró cerrar la compulsa de precios por debajo del presupuesto oficial estimado originalmente. El verdadero bache no es estrictamente económico, sino de agenda técnica y prioridades de gestión.
La necesidad de replicar modelos eficientes
La modernización del 911 en el principal distrito del país debería funcionar como un caso de estudio para el Ministerio de Seguridad tucumano. Dejar de lado la inercia burocrática y animarse a la digitalización inclusiva —como los botones antipánico avanzados y la conectividad directa con Renaper o Interpol— es una urgencia para el Jardín de la República. El avance de Buenos Aires deja una lección clara: la seguridad ciudadana se mejora con planificación y decisión política, dos componentes que hoy la sociedad tucumana le demanda activamente a sus funcionarios.
