Un estudio global publicado por The Lancet advierte que, a contramano del mundo, los casos en el país y la región no paran de crecer. En la población general, las muertes autoinfligidas ya son la principal causa de muerte violenta en Argentina.
Una dolorosa realidad que permanecía invisibilizada fue expuesta con crudeza por la ciencia. De acuerdo con una exhaustiva investigación publicada por la prestigiosa revista científica The Lancet Regional Health-Americas, basada en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las tasas de suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes (de 10 a 24 años) en América aumentaron un 38% en las últimas dos décadas. El fenómeno enciende alarmas máximas debido a que transita a contramano de la tendencia global, donde los casos en esa misma franja etaria disminuyeron un 1,6%.
En la Argentina, el escenario analizado es todavía más grave y urgente: el suicidio se consolidó como la segunda causa de muerte entre los 10 y 24 años, siendo superado únicamente por los siniestros de tránsito, y ubicándose por encima de la violencia interpersonal y el Covid-19. La tasa nacional de mortalidad joven se fijó en 8,63 casos por cada 100.000 habitantes, ubicándose por encima del promedio de la región. Si bien la estadística muestra que tres de cada cuatro decesos corresponden a varones, el informe advierte que el ritmo de incremento avanza más rápido entre las mujeres y en el grupo infantil de los 10 a 14 años.
Una tendencia nacional que se disparó tras la pandemia
Los datos del informe científico cierran su análisis en el segundo año de la pandemia, pero las estadísticas oficiales más recientes del Ministerio de Seguridad de la Nación confirman que la tendencia local continuó agravándose. Durante 2024, un total de 4.249 personas se quitaron la vida en el país, lo que representa un alarmante crecimiento del 28% si se lo compara con los registros de 2017.
De hecho, el panorama general refleja un quiebre histórico en las estadísticas de criminalidad y seguridad: por segundo año consecutivo (tanto en 2023 como en 2024), los suicidios superaron a las muertes por accidentes de tránsito, transformándose de manera oficial en la principal causa de muerte violenta en toda la Argentina. El año pasado se registraron 3.539 muertes en rutas y calles frente a las 4.249 muertes autoinfligidas.
Factores de riesgo y la urgencia de la prevención
Los especialistas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) evitan las interpretaciones lineales debido a que se trata de una problemática multicausal, pero identifican factores determinantes que están destruyendo la salud mental de las nuevas generaciones:
- Aparición temprana de patologías: Cuadros severos de depresión y ansiedad que se manifiestan a edades cada vez más bajas.
- Entorno digital: La exposición excesiva a las pantallas, la presión de las redes sociales y el aumento de casos de ciberacoso.
- Consumo de sustancias: El abuso de alcohol y drogas como detonante de crisis impulsivas.
- Acceso a medios letales: El estudio asocia las tasas más altas de la región (como las de EE.UU. y Uruguay) al fácil acceso a armas y fármacos. En Argentina, el ahorcamiento es la principal modalidad, mientras que las armas representan el 6%.
Desde la OPS remarcaron que la inmensa mayoría de estos factores son prevenibles y tratables mediante una detección temprana en escuelas y comunidades. El jefe de Salud Mental del organismo, Renato Oliveira e Souza, enfatizó la necesidad urgente de expandir la red de atención primaria y comunitaria para contener a los jóvenes antes de que ingresen en situaciones de vulnerabilidad extrema.
