El fenómeno climático ya está instalado en la región y se espera una intensidad fuerte para los próximos meses. Si bien la humedad promete mejorar los rindes agrícolas, los especialistas advierten que los excesos hídricos y las inundaciones podrían jugar en contra de la balanza comercial y los precios internos.
Argentina se prepara para un escenario climático de alta incertidumbre. El fenómeno de «El Niño» ya comenzó a manifestarse en el sur de Sudamérica y, según los principales centros de pronóstico, podría alcanzar una intensidad «fuerte o muy fuerte» hacia la primavera y el verano. Para la economía local, este fenómeno actúa como una espada de doble filo: puede ser el motor para la recuperación de las reservas o una amenaza directa a la producción y la estabilidad de precios.
Las dos caras del fenómeno
El impacto del «Súper Niño» dependerá del equilibrio entre dos fuerzas contrapuestas:
- El escenario positivo: Un régimen de lluvias adecuado puede revertir años de sequía. Un aumento en la producción de granos (soja, maíz y trigo) permitiría elevar las exportaciones, lo que se traduciría en una mayor entrada de divisas, vital para fortalecer las reservas del Banco Central.
- El escenario negativo: La intensidad del fenómeno trae consigo el riesgo de excesos hídricos. Lluvias desmedidas no solo pueden causar inundaciones, sino también fomentar la aparición de hongos, complicar la logística de recolección y arruinar la calidad de los granos. Si el clima extremo impide la siembra o la cosecha, la caída en el volumen exportado golpearía directamente la liquidación de dólares.
El impacto en los precios y la inflación
Argentina es un país tomador de precios internacionales. En este contexto, el fenómeno global juega un rol doble:
- Precios externos: Si el Niño provoca sequías en otros grandes productores mundiales (como Australia, Asia o partes de EE.UU.), los precios internacionales de los commodities podrían subir. Esto beneficiaría al agro argentino siempre y cuando el volumen de cosecha se mantenga estable.
- Inflación alimentaria: Existe un riesgo latente. Si las cotizaciones internacionales suben, ese incremento suele trasladarse parcialmente al mercado interno, presionando sobre el precio de los alimentos en góndola. Según los expertos, incluso con una buena cosecha, la volatilidad externa es un factor que no puede ignorarse.
La voz de los especialistas
- José Luis Stella (SMN): Confirmó que el fenómeno ya está presente y que se espera un calentamiento del Pacífico que podría superar los 2 °C. «Las lluvias podrían superar los registros habituales en el norte del Litoral y el Nordeste», advirtió, recomendando estar alertas ante posibles crecidas de los ríos.
- Bolsa de Comercio de Rosario (BCR): Las proyecciones indican que las reservas de agua útil en la región pampeana serán superiores a lo normal, un escenario que no se veía desde 2020. Sin embargo, recuerdan que en 2016 los excesos de agua causaron pérdidas millonarias en soja, demostrando que «más agua» no siempre es sinónimo de «más ganancia».
El desenlace de esta campaña será crucial. Si las precipitaciones logran una distribución óptima durante las etapas críticas de los cultivos, Argentina podría estar ante una temporada de alta productividad y divisas robustas. En caso de desbordes, la presión cambiaria y el costo de los alimentos podrían ser los dolores de cabeza de los próximos meses.
