El retroceso de la actividad industrial alcanzó el 6% en el primer bimestre del 2026. Los lácteos y el gasoil fueron las únicas excepciones en un mes de números rojos.
La industria argentina no logra hacer pie y profundiza su tendencia decreciente. De acuerdo al último reporte técnico del INDEC, el Índice de producción industrial manufacturero (IPI) correspondiente a febrero mostró un desplome del 8,7% interanual. Esta cifra consolida un escenario crítico para las fábricas, que ya acumulan una caída del 6% en el primer bimestre del año, reflejando el fuerte impacto de la menor demanda y los costos de producción.
El retroceso fue prácticamente unánime: de las 16 divisiones que integran el mapa industrial, 14 presentaron números negativos. El golpe más severo se sintió en la industria textil, con una caída estrepitosa del 33,2%, seguida de cerca por el sector de maquinaria y equipo, que retrocedió un 29,4%. Estos rubros son vitales para la generación de empleo y muestran la magnitud del parate en las líneas de montaje.
Uno de los datos que más preocupa por su impacto social es el desempeño de «Alimentos y bebidas», el sector con mayor peso en la medición, que cayó un 6,9%. Dentro de este grupo, la molienda de oleaginosas y la producción cárnica (vacuna y aviar) mostraron fuertes retrocesos, aunque el rubro lácteo logró una leve mejora del 8,1%, convirtiéndose en un pequeño oasis dentro del sector alimenticio.
En el resto de la estructura fabril, sectores como vehículos automotores (-24,6%), caucho y plástico (-15,7%) e industrias metálicas (-12,5%) también registraron bajas de dos dígitos. Por el contrario, la única nota positiva la dieron el petróleo y la industria química. La refinación de combustible creció un 19,7%, traccionada principalmente por una mayor producción de gasoil y naftas, actuando como el único amortiguador frente al desplome del resto de la actividad.
Con una caída mensual desestacionalizada del 4%, la industria nacional enfrenta un primer semestre cargado de incertidumbre. La combinación de baja demanda interna y aumento de costos operativos mantiene a los industriales tucumanos y de todo el país en alerta, a la espera de señales de reactivación que permitan frenar la sangría de los indicadores productivos.
