La temporada de incendios forestales se adelantó un mes, poniendo en jaque a las autoridades. Con temperaturas que rozan los 40 °C, cientos de bomberos luchan contra focos descontrolados en todo el continente.
Europa atraviesa un verano crítico. Una intensa ola de calor, con temperaturas que alcanzan los 40 °C, ha provocado una serie de incendios forestales de gran magnitud que ya han consumido más de 19.000 hectáreas en el suroeste del continente. El fenómeno, que los expertos califican de inusual por haberse anticipado un mes a lo habitual, mantiene en alerta máxima a las autoridades.
España: fuego cerca de la Costa Brava
En Cataluña, un voraz incendio cerca de la turística Costa Brava devastó 2.200 hectáreas, afectando principalmente al espacio natural protegido de las Gavarras. Aunque los bomberos han logrado estabilizar las llamas en la Bisbal del Ampurdán, la preocupación persiste debido a la difícil geografía del terreno. Las autoridades han detenido a un sospechoso bajo la hipótesis de que el fuego fue iniciado por una «negligencia».
Francia: evacuaciones en Perpiñán
En el sur francés, cerca de 700 bomberos fueron movilizados para combatir un incendio en la ladera de una montaña en Trevillach, cerca de Perpiñán. Las llamas, que ya arrasaron 1.600 hectáreas, dejaron un saldo de dos personas en estado grave. Testigos relataron la desesperación ante la velocidad de la propagación: «El fuego pasó a 300 metros de las casas. Fue impresionante», señaló un vecino afectado.
Portugal: el país más golpeado
Portugal es, hasta el momento, el territorio con mayores pérdidas forestales. Tras tres días de intensa lucha, los equipos de emergencia lograron controlar cerca del 80% de un incendio que devoró 13.000 hectáreas en el norte del país. La magnitud del desastre obligó al gobierno portugués a solicitar ayuda internacional, recibiendo refuerzos de España e Italia para frenar un fuego que dejó al menos nueve heridos.
Crisis regional
La situación se extiende más allá de la península ibérica. En Grecia, los bomberos también libran una batalla constante. Cerca de Salónica, un incendio forestal derivó en un desastre industrial: las llamas alcanzaron una planta de reciclaje y otra de tratamiento de aceites, cubriendo a la segunda ciudad más poblada del país con una espesa columna de humo negro y un fuerte olor a plástico quemado.
Esta crisis climática, que se suma a la ola de calor extremo que ya había cobrado vidas humanas a finales de junio, pone en evidencia la fragilidad de los ecosistemas europeos ante el cambio climático. Las autoridades advierten que, con la continuidad de las altas temperaturas, el riesgo de que surjan nuevos focos sigue siendo extremadamente alto.
