Ocurrió en el departamento Figueroa. En la «casa del infierno», la policía encontró a un joven discapacitado atado a una cama. Hay tres detenidos, entre ellos los padres, acusados de entregar a sus hijos por dinero y alcohol.
Una intervención policial-judicial en el paraje El Cruce, a unos 90 kilómetros de la capital santiagueña, dejó al descubierto un escenario de crueldad extrema. Tras una denuncia de asociaciones civiles, las fiscales Yésica Lucas y Vanina Aguilera comandaron un allanamiento que terminó con el rescate de nueve hermanos (de entre 4 y 28 años) que vivían en condiciones infrahumanas: hacinados, analfabetos y con graves cuadros de desnutrición.
Al ingresar a la vivienda, los efectivos hallaron a una persona con discapacidad atada a su cama. El informe judicial es devastador: se investigan delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo, corrupción de menores, abandono de persona y lesiones calificadas. Según los testimonios, los padres habrían «ofrecido» a sus hijas a vecinos y familiares a cambio de dinero o vino.
Sometimiento y violencia
El horror no terminaba en los abusos. Tres de los hijos mayores presentan discapacidades motrices y mentales, y eran blanco de golpizas constantes que incluso eran grabadas con celulares por diversión de los adultos. Los niños que aún asistían a la escuela fueron obligados a abandonar los estudios para quedar bajo el régimen de terror impuesto por el jefe de familia.
En la inspección, los peritos encontraron una habitación cerrada con candado donde guardaban colchones nuevos, mientras los menores dormían sobre elásticos oxidados. Actualmente, dos de las víctimas permanecen internadas debido a su delicado estado de salud, mientras que el resto recibe asistencia psicológica y ginecológica bajo la tutela de la Dinaf. Por el caso, permanecen detenidos la pareja y un yerno.
