El quíntuple homicidio registrado el viernes en la periferia de Montevideo expone una disputa de clanes familiares que se ha cobrado decenas de vidas. La investigación apunta a un ciclo de venganzas entre bandas que tuvo su punto más cruento en el asesinato de un niño de 8 años en 2024.
Uruguay se encuentra conmocionado por un salvaje quíntuple crimen que, según las autoridades, es el último capítulo de una guerra narco de larga data. Las víctimas pertenecían a «Los Suárez», un grupo criminal que, tras años de enfrentamientos en el barrio Villa Española de Montevideo, se había trasladado recientemente a la zona de El Monarca, donde fueron emboscados.
El ataque: simulacro y ejecución
La masacre ocurrió a las 7:30 de la mañana del viernes. Cuatro sicarios, disfrazados de efectivos policiales, ingresaron a la vivienda donde se encontraban siete personas y abrieron fuego indiscriminadamente. El saldo fue devastador: murieron tres hermanos (dos gemelos de 18 años y un joven de 28) y una mujer de 32 años. La hija de esta última, una adolescente de 14 años, resultó gravemente herida y falleció poco después en el hospital.
El trasfondo de una guerra sangrienta
La historia del clan Suárez está marcada por la violencia extrema. Durante 2023 y 2024, Villa Española fue el epicentro de un conflicto entre tres bandas: Los Suárez, Los Puglia y Los Albín. La disputa por el control de la venta de drogas escaló hasta niveles de salvajismo inusitados.
El punto de quiebre de este enfrentamiento ocurrió en 2024, cuando Los Suárez asesinaron a un niño de 8 años, hijo del líder del clan Albín, como represalia por la muerte de uno de sus propios integrantes. Tras aquel crimen, que conmocionó a todo Uruguay, se sucedieron múltiples allanamientos y detenciones de los líderes de las bandas rivales, lo que provocó una migración de los criminales a otros puntos de la periferia montevideana, intentando eludir el cerco policial y el acoso de sus enemigos.
La sobreviviente que perdió a siete hijos
El impacto social de esta guerra recae sobre figuras como Karina Suárez, madre de los jóvenes asesinados el viernes. En un desgarrador testimonio televisivo, la mujer reveló una realidad atroz: «¡Siete hijos me han matado!».
La Policía uruguaya investiga ahora si el ataque fue perpetrado por remanentes de las bandas con las que Los Suárez mantenían viejas cuentas pendientes en Villa Española, o si la mudanza a un nuevo barrio los puso en el punto de mira de una organización criminal local que no aceptó la invasión de su territorio.
Por el momento, los investigadores analizan también el asesinato de otro hermano de las víctimas, ocurrido el pasado 30 de marzo, el cual sigue impune y podría ser la clave para entender la planificación de esta masacre. La Justicia uruguaya enfrenta ahora el desafío de desarticular un conflicto que, lejos de apagarse, parece retroalimentarse con cada nueva venganza.
