La identificación de nuevos cuerpos en Darwin cerró una etapa de incertidumbre para varias familias de la provincia.
La conmemoración del conflicto de Malvinas en Tucumán trasciende el protocolo y cala hondo en el sentimiento popular. Actualmente son 24 los comprovincianos reconocidos que no regresaron del frente de batalla, la mayoría de los cuales encontró su destino final en las gélidas aguas del Atlántico tras la agresión al buque insignia de la Armada.
Aquella vieja cifra que hablaba de 23 caídos quedó obsoleta al identificarse científicamente a tres jóvenes tucumanos enterrados bajo lápidas anónimas. El perfil de estos soldados refleja fielmente el interior profundo de la provincia: muchachos de parajes lejanos y hogares humildes que sufrieron el desarraigo. Los nombres de Manuel Alberto Zelayarán, Andrés Aníbal Folch y Julio César Segura finalmente recibieron el reconocimiento estatal y social que merecían.
De igual manera, el sur tucumano atesora la emblemática historia de Miguel Ángel González. Sus restos mortales pudieron retornar a la localidad de Monteagudo, marcando una excepción sumamente emotiva dentro del dolor generalizado de la guerra. Además, cabe destacar que decenas de sobrevivientes tucumanos formaron parte activa de las operaciones militares más arriesgadas de la campaña.
El trabajo de archivo ayudó además a esclarecer los listados. De esta forma, se constató que Mario Enrique Flores era oriundo de Córdoba y no de nuestra provincia, mientras que el nombre de Omar Madrid fue quitado del registro final para garantizar la rigurosidad del homenaje.
