Un informe privado reveló el bajísimo porcentaje de ahorristas que logra destinar fondos al mercado. Los especialistas advierten sobre los errores más comunes de invertir «por moda» y explican cómo armar una estrategia eficiente en pesos o dólares.
En un escenario macroeconómico complejo, donde el poder adquisitivo de los salarios continúa rezagado frente a la inflación y llegar a fin de mes es la principal prioridad, el ahorro se ha transformado en un verdadero privilegio. Un reciente estudio elaborado por la plataforma de empleo Bumeran expuso un dato alarmante sobre la realidad del bolsillo local: apenas el 10% de los trabajadores en Argentina logra invertir sus ahorros.
Dentro de ese reducido y selecto universo de ahorristas, las estrategias para defender el valor del dinero son sumamente diversas. Según el informe, el 30% se inclina por Fondos Comunes de Inversión (FCI), un 16% prefiere la dolarización directa, el 15% opera con acciones en el mercado financiero y solo un 9% mantiene los tradicionales plazos fijos.
Sin embargo, los especialistas advierten que la clave para que ese esfuerzo no se licúe no reside en encontrar el activo de moda, sino en establecer una planificación básica.
El ahorro depende de la meta: la regla del «peso y plazo»
Para el asesor financiero independiente Fernando Villar, el error fundacional de muchos pequeños ahorristas es colocar su capital de manera aleatoria. El especialista remarcó ante Ámbito que el horizonte temporal es el que debe dictar si conviene quedarse en moneda local o buscar cobertura cambiaria:
“No es lo mismo querer irse de vacaciones el próximo verano, que planificar la compra de un auto durante este año o proyectar una casa a mediano plazo. Quienes tienen metas cortas suelen inclinarse por instrumentos en pesos, mientras que el largo plazo prioriza activos dolarizados”.
En sintonía, el consultor Mariano Pantanetti ejemplificó la diferencia entre una simple expresión de deseos y un plan financiero concreto a través de una analogía cotidiana: «Si yo quiero bajar de peso, eso es una intención. Si quiero bajar cinco kilos en seis meses, tengo intención, medida y plazo». El experto advirtió que quien invierte «a los ponchazos» o siguiendo recomendaciones pasajeras de redes sociales termina frustrado y perdiendo poder de compra.
¿FCI o Cuenta Comitente? Las herramientas recomendadas
Para canalizar el excedente, el mercado ofrece hoy dos grandes autopistas accesibles desde cualquier teléfono celular:
- Fondos Comunes de Inversión (FCI): Ideales para dar los primeros pasos. Ofrecen la gran ventaja de la diversificación automática y cuentan con la gestión de un profesional de las finanzas que administra el portafolio según el riesgo elegido.
- Cuenta Comitente en un Agente de Bolsa (ALYC): Brinda una flexibilidad total. Permite construir estrategias a medida, combinando herramientas de corto plazo (como cauciones o fondos money market) con activos de largo plazo (como Cedears, bonos o acciones) dentro de una misma plataforma.
El peligro de los «gurúes» de las redes sociales
Finalmente, los analistas encendieron una luz de alerta respecto al boom de contenidos sobre finanzas en entornos digitales. Si bien celebran el interés por la educación financiera, Pantanetti aconsejó ser sumamente selectivos: «Abundan influencers que no saben nada. Es difícil identificar cuál es cuál en las redes». La recomendación central para los trabajadores que decidan dar el salto inversor es verificar siempre las credenciales académicas de los tutores y priorizar a profesionales idóneos registrados formalmente ante los organismos de control.
