El jefe de Gabinete, Diego Santilli, encabezó una profunda reorganización administrativa que centraliza las áreas de comunicación bajo la órbita presidencial y suma dos vicejefaturas. Karina Milei consolida su influencia con funcionarios clave en puestos estratégicos.
El Gobierno nacional formalizó esta madrugada una reestructuración estratégica de su organigrama. A través de una serie de decretos publicados en el Boletín Oficial, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, terminó de ordenar el esquema comunicacional del Ejecutivo y definió la nueva arquitectura de su cartera ministerial, consolidando el control administrativo tras los recientes cambios en el gabinete.
Centralización comunicacional
La medida centraliza la comunicación oficial bajo dos ejes principales que ahora dependen directamente de la Presidencia: la Secretaría de Vocería Presidencial y la Secretaría de Comunicación y Medios.
- Vocería Presidencial: Estructurada con una Unidad de Gabinete de Asesores y una Subsecretaría de Discurso, Monitoreo y Comunicación Digital. Al frente de estas áreas fueron designadas Pamela Morales Jourdan y Alexia Sagemuller, respectivamente.
- Comunicación y Medios: Absorbió cuatro subsecretarías, incluyendo las áreas de Prensa, Medios Públicos y Análisis de Gobierno, consolidando una estructura que busca unificar el discurso oficial y el acceso a la información pública.
El nuevo esquema de Gabinete
La normativa también oficializó la creación de dos nuevas figuras con rango de Secretario para fortalecer el esquema que conduce Santilli:
- Vicejefatura de Gabinete: A cargo de Ignacio Devitt, quien venía de la Secretaría de Asuntos Estratégicos. Se ocupará de proyectos estratégicos, relaciones parlamentarias, ciencia, tecnología, turismo y ambiente.
- Vicejefatura de Gabinete del Interior: Liderada por Gustavo Coria, tendrá la misión fundamental de gestionar la relación con gobernadores e intendentes y abordar los asuntos políticos territoriales.
Fuentes de la Casa Rosada indicaron que tanto Devitt como Coria son funcionarios de absoluta confianza de Karina Milei, la secretaria General de la Presidencia. Este movimiento es interpretado como un refuerzo del control que la hermana del mandatario ejerce sobre las piezas clave del armado gubernamental, buscando una coordinación más eficiente que replique el estilo de gestión que había iniciado Guillermo Francos.
Con estos cambios, la estructura que alguna vez fue el Ministerio del Interior termina de integrarse definitivamente a la Jefatura de Gabinete, mientras que la comunicación del Poder Ejecutivo queda ahora bajo la órbita directa y centralizada de la Presidencia.
