La sufrida clasificación ante Cabo Verde encendió las alarmas en el plantel de la Selección Argentina. Tras la victoria en suplementario, el cuerpo técnico analiza cambios estructurales en la defensa y el mediocampo para afrontar el duelo decisivo frente a Egipto.
Lo que comenzó con un entusiasmo arrollador tras un inicio cómodo en la fase de grupos encontró un freno necesario. La trabajada victoria 3-2 en tiempo suplementario frente a una sorprendente Cabo Verde en Miami sirvió como una advertencia temprana: en instancias de eliminación directa, los errores se pagan caro.
Lejos de la comodidad que brindaban las victorias previas, el cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni entiende que es momento de tomar decisiones drásticas. Como bien señaló el propio Lionel Messi tras el encuentro, el equipo mostró fragilidades defensivas y una falta de solidez que exigen «cirugía mayor» en el once inicial.
Las dos «teclas» que debe tocar el DT
Si el objetivo es llegar lejos en esta Copa del Mundo, el análisis interno apunta a dos modificaciones clave para recuperar la jerarquía y el equilibrio:
- El oficio en el lateral izquierdo: La urgencia de ganar solvencia defensiva pone a Nicolás Tagliafico en la pole position para reemplazar a Medina. Más allá de las virtudes del joven defensor, el lateral campeón del mundo aporta un oficio táctico y una química con sus compañeros que resultan innegociables para un partido de octavos de final. Su puesta a punto física lo posiciona como la opción lógica para cerrar la banda.
- Equilibrio en el medio: El mediocampo argentino lució, por momentos, partido y vulnerable ante transiciones rápidas. La solución que baraja Scaloni es el ingreso de Leandro Paredes desde el arranque en lugar de Thiago Almada. Este cambio permitiría consolidar un eje de contención, liberando a Alexis Mac Allister de responsabilidades defensivas excesivas y permitiendo que Enzo Fernández recupere su rol como conductor de área a área, conectando con Messi y rompiendo líneas con mayor libertad.
El desafío: Egipto en el horizonte
El llamado de atención fue claro. La jerarquía individual de Argentina sigue siendo un activo de valor, pero el funcionamiento colectivo necesita un ajuste de tuercas inmediato. La serie de octavos de final ante Egipto marcará el pulso de estas modificaciones: el momento de realizar los cambios es ahora, antes de que el margen de error desaparezca por completo.
Scaloni tiene en sus manos el tablero; el desafío es ajustar la dinámica sin perder la esencia, asegurando que la Albiceleste llegue a los octavos de final con el rigor y la solidez que exige la Copa del Mundo.
