El mandatario del fútbol mundial busca blindar sus apoyos en Rabat tras el fracaso del proyecto FIFA Forward Enterprise. Mientras la UEFA y potencias europeas encabezan una rebelión para forzar su salida, el futuro de la máxima entidad se encamina a una pulseada política sin precedentes.
El fallido proyecto del FIFA Forward Enterprise (FFE) abrió una fractura de proporciones históricas en la estructura del fútbol mundial, dejando al presidente de la entidad, Gianni Infantino, en el ojo del huracán. En medio de una creciente presión de federaciones europeas que exigen su renuncia, el dirigente mantuvo un cónclave de emergencia desde su nueva base operativa en Rabat, Marruecos, con el objetivo de reordenar su bloque de aliados y contener la crisis.
La jugada geopolítica por la final del Mundial 2030 y el mapa de apoyos
De acuerdo con revelaciones de la prensa británica, la estrategia de Infantino incluyó intensas gestiones diplomáticas en territorio marroquí. El diario The Times aseguró que el mandamás de la FIFA habría prometido a las autoridades de Marruecos albergar la final del Mundial 2030 en el imponente Estadio Hassan II de Casablanca, disputándole formalmente la sede al Santiago Bernabéu de Madrid.
Sin embargo, el panorama de respaldos muestra fisuras: mientras distritos de Medio Oriente y África —como Qatar, Egipto y la propia federación marroquí— salieron a respaldar públicamente al presidente tras dar marcha atrás con el polémico FFE, potencias de la región clave como Arabia Saudita (anfitriona del Mundial 2034) se han mantenido llamativamente en silencio.
Rebelión en Europa y los caminos hacia una posible destitución
El núcleo de la resistencia se concentra en el viejo continente. Federaciones como las de Inglaterra, Suecia, Serbia, Gales y Finlandia retiraron de manera explícita su respaldo a la reelección de Infantino para el período 2027-2031, cuestionando duramente la transparencia institucional y los estándares de gobernanza bajo su gestión. A las críticas se sumaron figuras de peso como el portugués Luis Figo, quien cuestionó con dureza el rumbo adoptado por la administración central.
Ante este escenario de máxima tensión, la gran incógnita pasa por los mecanismos de gobernanza para un eventual desplazamiento. Los estatutos de la FIFA contemplan vías formales complejas, como la convocatoria a una reunión de emergencia del Consejo mediante la solicitud de al menos 19 de sus miembros, o bien la organización de un Congreso Extraordinario impulsado por un 20% de las 211 asociaciones miembro (un umbral de 43 federaciones que la UEFA, con sus 55 integrantes, está en condiciones técnicas de articular).
Con el calendario electoral fijado originalmente para el próximo 18 de marzo de 2027 y la fecha límite de presentación de candidaturas pautada para el 18 de noviembre, el sillón principal del fútbol internacional transita sus horas más delicadas.
