Es la ofensiva más masiva de Kiev contra territorio ruso desde el inicio de la guerra. El bombardeo dejó cuatro muertos y obligó a activar defensas en 14 regiones. Zelenski aseguró que la respuesta está «totalmente justificada».
La guerra en el este de Europa entró en una nueva y peligrosa fase de ataques a gran escala. Este domingo, Ucrania ejecutó la ofensiva aérea más masiva y profunda contra territorio de la Federación Rusa desde que comenzó la invasión en 2022, utilizando un enjambre de 600 drones de largo alcance de manera simultánea. El ataque golpeó zonas residenciales e industriales, rompiendo la relativa tranquilidad de Moscú, una capital ubicada a más de 400 kilómetros de la frontera que no suele ser blanco habitual de los bombardeos.
El Ministerio de Defensa ruso reportó que sus sistemas antiaéreos lograron interceptar 556 artefactos durante una madrugada caótica. Sin embargo, la ofensiva logró vulnerar los escudos en 14 regiones y dejó un saldo de cuatro muertos (tres en las afueras de Moscú y uno en la región fronteriza de Bélgorod) además de decenas de heridos. En la capital rusa, el alcalde Serguéi Sobianin confirmó que se derribaron más de 80 drones y que las esquirlas provocaron 12 heridos en una obra cercana a una refinería de petróleo, además de daños en tres edificios residenciales.
La postura de Zelenski y el fracaso de la tregua
Desde Kiev, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski defendió con firmeza la operación militar. Aseguró que el bombardeo estuvo «totalmente justificado» como respuesta a un reciente ataque ruso que se había cobrado la vida de 24 civiles en la capital ucraniana. “Le estamos diciendo claramente a los rusos: su Estado debe poner fin a su guerra”, lanzó el mandatario en sus redes sociales, ratificando que la nueva prioridad de sus fuerzas es profundizar los golpes de largo alcance contra objetivos estratégicos en suelo enemigo.
El feroz cruce de proyectiles se reanudó de inmediato tras expirar una tregua de tres días que se había acordado bajo el auspicio de Estados Unidos con motivo de las conmemoraciones del fin de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente, las mesas de diálogo y las negociaciones de paz se encuentran totalmente suspendidas, afectadas también por el desvío de la atención diplomática global hacia la reciente escalada del conflicto en Oriente Medio.
