El director del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se mostró profundamente preocupado por la velocidad del contagio en el Congo y Uganda. Ya se registraron 131 muertes y advierten que no hay vacunas aprobadas para esta variante.
El fantasma de una de las enfermedades más letales del planeta vuelve a encender las alarmas de la sanidad global. Este martes, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró de forma oficial que el brote de ébola que golpea a la República Democrática del Congo y a Uganda constituye una «emergencia de salud pública de importancia internacional». La velocidad y magnitud de la propagación encendieron una luz de alerta máxima en los despachos epidemiológicos de todo el mundo.
El brote es impulsado por la variante Bundibugyo (perteneciente al género Orthoebolavirus), una cepa especialmente compleja para la ciencia médica actual. Hasta el momento, el ministro de Salud del Congo confirmó 131 muertes vinculadas a la enfermedad y existen más de 500 casos sospechosos en la remota provincia de Ituri. Por su parte, Uganda ya reportó sus dos primeros pacientes infectados en su capital, Kampala. Los expertos advierten un panorama sombrío: estiman que el número real de contagios es muy superior al oficial y recordaron que actualmente no existen tratamientos específicos ni vacunas aprobadas para combatir esta variante en particular.
El origen del foco y las trabas al turismo
La reconstrucción epidemiológica determinó que el primer caso sospechoso comenzó el pasado 24 de abril en un trabajador de la salud que falleció en la ciudad de Bunia. Tras una serie de muertes extrañas, un equipo de respuesta rápida confirmó la presencia del virus el 15 de mayo. Especialistas internacionales señalan que el virus estuvo circulando de forma invisible durante varias semanas, lo que representa un escenario de extrema gravedad debido a que el ébola se transmite por el contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o fallecidas.
Ante la velocidad de la epidemia, el impacto político y diplomático no tardó en llegar:
- Restricciones de viaje: Estados Unidos invocó leyes de salud pública para limitar el ingreso de viajeros provenientes de la región afectada, luego de que un ciudadano norteamericano diera positivo en el Congo.
- Alertas de turismo: El Departamento de Estado recomendó evitar de forma total los viajes al Congo, Uganda y Sudán del Sur, y reconsiderar los traslados hacia Ruanda.
- Críticas africanas: Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África criticaron los bloqueos fronterizos generalizados, advirtiendo que estas medidas unilaterales «perturban gravemente la vida y la economía» de los países afectados en lugar de solucionar la crisis sanitaria.
