El Ministerio Público Fiscal avanzó contra un empleado de una tarjeta de crédito que usaba los plásticos olvidados de los clientes y contra una mujer que gastó $ 15 millones con un DNI ajeno. Consejos de especialistas para no caer en la trampa.
El avance de la digitalización financiera trajo comodidad para los usuarios, pero también abrió una ventana a modalidades delictivas cada vez más sofisticadas. En las últimas horas, el Ministerio Público Fiscal de Tucumán impulsó dos expedientes que exponen cómo el robo de documentación y la suplantación de identidad se convirtieron en un dolor de cabeza en la provincia, acumulando perjuicios que van desde consumos hormiga hasta estafas multimillonarias.
La primera causa, tramitada por la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad II a cargo de Fernando Blanno, involucra a un empleado de la sucursal de Tarjeta Naranja de la calle Congreso al 30. Según la acusación, el trabajador aprovechó que dos clientas olvidaron sus tarjetas tras recibir asistencia en las terminales de autoconsulta en febrero de 2025. El hombre se quedó con los plásticos y realizó 24 compras personales. Incluso, simuló ventas ficticias mediante el sistema «toque» en un comercio de su propiedad llamado “NARANJX DRINK MASTER”. El fraude total rozó los $ 2.600.000. Tras un acuerdo de suspensión de juicio a prueba presentado por la auxiliar fiscal Natalia Carabajal, el acusado deberá realizar tareas comunitarias en la Fundación Mate Cocido y pagar una reparación económica de $ 1.300.000.
El portadocumentos perdido que costó $ 15 millones
El segundo escenario es todavía más complejo y lo investiga la Unidad Fiscal I, conducida por Diego López Ávila. El raid delictivo comenzó en enero de este año, cuando una vecina perdió su billetera con el DNI y tarjetas en la zona de El Bajo. Una mujer encontró los elementos y asumió ilegalmente la identidad de la víctima durante meses.
El auxiliar fiscal Rogelio Rodríguez del Busto le formuló cargos a la sospechosa tras constatar que, entre enero y mayo, desplegó una ingeniería de engaños:
- Créditos y préstamos: Gestionó financiamiento virtual y presencial ante entidades bancarias simulando ser la titular.
- Consumos: Realizó compras tanto físicas como electrónicas y sacó nuevas tarjetas de crédito.
- Tecnología: Obtuvo préstamos específicos para comprar artículos electrónicos de alta gama y realizó constantes extracciones en efectivo por un monto global que supera los 15 millones de pesos.
La asimetría digital y cómo protegerse
Frente al crecimiento exponencial de estos casos, la comisario Yolanda Álvarez (titular de la División Delitos Telemáticos) y especialistas en derecho informático como Gabriela Catalán y Sebastián Bauque coincidieron en que los estafadores se valen de datos fáciles de conseguir en internet (como fechas de nacimiento o fotos de DNI) para dar de alta billeteras virtuales falsas o líneas telefónicas a nombre de terceros. Advierten que la velocidad de los delincuentes choca contra los tiempos de la Justicia y la «asimetría digital» que sufren los adultos mayores.
Para evitar estas situaciones y saber cómo reaccionar, las autoridades de seguridad y el secretario de Participación Ciudadana, José Farhat, recomiendan:
- Denuncia inmediata: Ante la pérdida o robo del DNI o tarjetas, realizar la exposición policial de inmediato para que quede constancia legal de la fecha del extravío.
- Bloqueo de cuentas: Comunicarse con las entidades bancarias y las empresas emisoras de plásticos para dar de baja los servicios de manera preventiva.
- Revisión de perfiles: Controlar periódicamente el Veraz o la central de deudores del Banco Central para verificar que no existan créditos activos a nuestro nombre.
- Preservar evidencia: Si se detecta un movimiento extraño, guardar capturas de pantalla, mensajes y registros de llamadas, y recurrir a Defensa del Consumidor si el banco no responde por las fallas de seguridad.
