Una investigación reveló que al menos dos futbolistas con chances de jugar la Copa del Mundo fueron denunciados por «spot fixing», la manipulación de jugadas puntuales como tarjetas o córners. La FIFA activó protocolos de tolerancia cero ante un negocio ilegal que mueve millones.
A las puertas del inicio de la Copa del Mundo 2026, el universo del fútbol se enfrenta a una de sus amenazas más complejas y difíciles de rastrear. Una exhaustiva investigación periodística publicada por el medio británico The Athletic encendió las alarmas de los comités de seguridad al revelar que al menos dos futbolistas profesionales con serias opciones de disputar el Mundial de este verano fueron denunciados por presunto spot fixing ante sus respectivas federaciones nacionales, tras detectarse flujos de dinero completamente inusuales en plataformas de apuestas.
A diferencia del histórico amaño de partidos orientados a alterar el resultado final de un marcador, las redes de corrupción global han mudado sus objetivos hacia el spot fixing. Esta modalidad consiste en manipular acciones específicas y milimétricas dentro de un encuentro —como forzar una tarjeta amarilla, regalar un tiro de esquina o provocar un lateral— que no alteran necesariamente el destino del partido, pero que abren mercados de apuestas hiperespecíficos y sumamente lucrativos en la web.
Las dos denuncias bajo la lupa institucional
El informe detalló los dos casos que dispararon los sistemas de monitoreo internacionales durante la temporada actual:
- Caso 1: Un futbolista de élite fue acusado de buscar deliberadamente una tarjeta amarilla en un partido de liga local. El objetivo era cumplir una fecha de suspensión de manera estratégica antes de un clásico y quedar limpio para ese encuentro. La maniobra fue comentada con tanta anticipación que generó un volumen de apuestas sospechoso que alertó a los auditores.
- Caso 2: Ocurrió el mes pasado, cuando dos casas de apuestas denunciaron por correo electrónico un aluvión de jugadas a que un determinado jugador recibiría una tarjeta en el primer tiempo. El futbolista terminó amonestado tras cometer tres faltas consecutivas en menos de cinco minutos de la primera mitad.
Tolerancia cero: Consultada sobre estos riesgos de cara a la cita mundialista, la FIFA ratificó que mantiene una postura inflexible: «La FIFA tiene una política de tolerancia cero contra la manipulación de partidos y ofrece un sistema de denuncias específico, altamente seguro y basado en la web para informar cualquier sospecha o conducta indebida», respondieron desde el organismo, intentando blindar la transparencia del torneo.
El peligro del mercado negro asiático y los «partidos fantasma»
Los expertos en integridad deportiva advierten que la digitalización y la falta de leyes transnacionales unificadas han creado un monstruo difícil de contener. De acuerdo con datos provistos por Europol, el 65% de las apuestas deportivas mundiales se concentra en el mercado asiático, caracterizado por una gigantesca porción de actividad clandestina y no regulada. Asimismo, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito estima que al menos el 60% de las apuestas globales corre por plataformas sin licencia oficial, como la firma rusa 1xBet, prohibida en las principales potencias occidentales pero de libre acceso en la red.
La vulnerabilidad no solo acecha a las ligas mayores. Los investigadores detectaron patrones adversos en seis partidos del pasado Mundial Sub-17 disputado en Qatar, donde los bajos salarios de las academias juveniles y las amplias diferencias de nivel (goleadas de hasta 16-0) facilitan el abordaje de las mafias. A esto se suman modalidades de fraude total como los «amistosos fantasma» —partidos ficticios inventados en el mercado negro con datos en vivo falsificados— o el hackeo de transmisiones satelitales, configurando un escenario donde, según los especialistas, casi ningún deporte ni continente queda a salvo del fraude informático.
