Sergio Germán Corvalán, de 40 años, fue encontrado sin vida en la banquina de la Ruta 93. En el vehículo secuestraron un revólver, una botella de whisky y una carta dirigida a su ex pareja. El fiscal Nicolás Santillán no descarta ninguna hipótesis.
Un impactante despliegue policial alteró la mañana del viernes en el acceso al barrio San Carlos, en la ciudad santiagueña de La Banda. Vecinos alertaron a las autoridades sobre un Renault Logan estacionado de manera sospechosa sobre la banquina de la Ruta Provincial N° 93. Al arribar al lugar, efectivos de la Comisaría 12 descubrieron en el asiento del conductor el cuerpo sin vida de un hombre con un disparo de arma de fuego en la cabeza.
La víctima fue identificada como Sergio Germán Corvalán, un empleado de una empresa constructora de 40 años. El fiscal de turno, Nicolás Santillán, coordinó las tareas de la Policía Científica y el Departamento Homicidios para preservar la escena. Los peritos constataron que el cuerpo presentaba una herida de bala en el sector parietal derecho, compatible con un revólver calibre 22 largo que fue hallado e incautado dentro del habitáculo junto a una vaina servida.
Las pistas bajo análisis judicial
El caso presenta aristas complejas que obligan a los investigadores a mantener abiertas todas las líneas de hipótesis. Dentro del automóvil se encontraron elementos clave: teléfonos celulares, impresiones de chats de WhatsApp, una botella de whisky y una carta manuscrita dirigida a su ex pareja (una docente de quien se había separado hace meses) en la que le pedía que cuidara de sus hijas.
Fuentes ligadas a la causa revelaron que Corvalán arrastraba un antecedente conflictivo: en marzo pasado había sido denunciado por presunta violencia de género en la Comisaría de la Mujer y la Familia, aunque luego la presentación no fue ratificada en la Unidad de Género. Otro detalle que analiza la fiscalía es el sistema de cierre del auto: las puertas delanteras estaban trabadas, pero las traseras permanecían desbloqueadas.
El cuerpo fue trasladado a la morgue judicial para la correspondiente autopsia forense. Asimismo, el fiscal ordenó el peritaje de dermotest en las manos de la víctima para detectar residuos de pólvora, buscando recabar la certeza científica necesaria que permita esclarecer definitivamente las circunstancias que rodearon la muerte.
