La Justicia tucumana prorrogó la medida cautelar sobre Eder Bernardo Morales, acusado por el homicidio de Tamara Gimena Sánchez (28). El trágico hecho ocurrió en diciembre pasado en San Miguel de Tucumán, cuando la víctima intentó defender a la pareja del agresor.
La Justicia provincial dictó una nueva resolución en torno a un brutal asesinato que conmocionó a la capital tucumana a finales del año pasado. Este martes 26 de mayo, durante una audiencia pública, se resolvió extender por el término de 30 días la prisión preventiva de Eder Bernardo Morales, un conocido profesor de gimnasio y entrenador personal imputado por el homicidio de Tamara Gimena Sánchez (28), perpetrado en el barrio Asentamiento El Ángel, en la zona sur de San Miguel de Tucumán.
La prórroga de la medida de coerción fue otorgada tras un requerimiento formal de la Unidad Fiscal de Homicidios II, conducida por el fiscal Carlos Sale. La Fiscalía argumentó con éxito que siguen completamente vigentes los riesgos procesales de peligro de fuga y entorpecimiento del proceso judicial, ya que restan recolectar pericias técnicas claves antes de la elevación de la causa a juicio oral. Tras escuchar los fundamentos de las partes, el juez penal de la causa hizo lugar al planteo del Ministerio Público Fiscal y ordenó el alojamiento inmediato del acusado en el servicio penitenciario.
Una fiesta de cumpleaños que terminó en tragedia
De acuerdo con la reconstrucción y la teoría del caso que lleva adelante el equipo investigativo de la Fiscalía, el violento episodio se desencadenó durante la madrugada del pasado 28 de diciembre de 2025. El escenario fue una vivienda del asentamiento El Ángel, donde se desarrollaba una reunión de carácter íntimo con motivo de festejar el cumpleaños del propio imputado Morales.
Alrededor de la 1:00 de la mañana, y por motivos que aún se intentan esclarecer, Morales inició una fuerte discusión con su pareja. La situación escaló velozmente hacia una agresión física directa contra la mujer, lo que motivó la intervención desesperada de los familiares y allegados que participaban del festejo. Entre las personas que intentaron interponerse para frenar la golpiza y resguardar a la víctima se encontraban Tamara Gimena Sánchez y un tío de la joven agredida.
Ataque mortal en el cuello
La intervención de los allegados desató una gresca generalizada dentro de la propiedad. Ante el descontrol reinante, la dueña de la casa logró salir a la vía pública para pedir auxilio a los vecinos del barrio y exigir el arribo urgente de los patrulleros policiales al sector.
Fue en ese preciso instante de confusión cuando, según sostiene la acusación fiscal, Morales empuñó el pico roto de una botella de vidrio y arremetió de forma directa contra Sánchez con la clara intención de matarla. El entrenador le asestó un severo corte en la zona del cuello, provocándole una hemorragia masiva que le causó la muerte casi de manera instantánea en el lugar, antes de que pudiera recibir asistencia médica de los servicios de emergencia.
