Una armería de la capital quedó en el centro de la investigación judicial tras descubrirse que, mediante maniobras fraudulentas, desviaban pistolas y fusiles hacia el mercado ilegal. Hay ocho procesados y se secuestraron más de 20 armas de fuego.
Una compleja estructura criminal que utilizaba a una armería de San Miguel de Tucumán como fachada para el contrabando internacional de armas fue desarticulada por la Justicia Federal. Según la investigación, el armamento era adquirido legalmente para luego ser desviado hacia organizaciones delictivas en Chile.
El esquema delictivo: cómo funcionaba el «blanqueo»
La causa, instruida por el juez federal José Manuel Díaz Vélez y la Fiscalía Federal N°2, reveló un mecanismo coordinado para evadir los controles de la ANMaC. La organización captaba a «legítimos usuarios» que actuaban como prestanombres para comprar las armas. Una vez concretada la operación, el material nunca llegaba a manos de esos compradores, sino que pasaba directamente al circuito clandestino.
El rol de los empleados de la armería fue determinante. Según el procesamiento, estos facilitaron firmas apócrifas y trámites irregulares, aprovechando su conocimiento técnico para simular legalidad en operaciones que eran, en esencia, ilegales. «No podían alegar desconocimiento», sentenció el magistrado, al señalar que se detectaron incluso armas registradas a nombre de personas fallecidas años atrás.
La punta del ovillo y el hallazgo de pruebas
La red quedó al descubierto en diciembre de 2023, cuando Gendarmería detuvo en La Invernada a dos ciudadanos chilenos que transportaban ocho armas de fuego ocultas en un micro de larga distancia. El seguimiento de los celulares secuestrados permitió desentrañar una red que operaba entre Tucumán, Buenos Aires y Mendoza, con destino final en Chile.
Durante los allanamientos en San Miguel de Tucumán y Los Ralos, los investigadores incautaron un arsenal que incluía:
- Más de 20 armas (pistolas, revólveres, rifles, carabinas y escopetas).
- Supresores de sonido y cargadores de alta capacidad.
- Documentación clave que vinculaba a los sospechosos con la red internacional.
«Rescatar fierros»
Las escuchas telefónicas revelaron el lenguaje codificado utilizado por la banda. En los chats, los implicados hablaban de «rescatar fierros» al referirse a la compra de armas y mencionaban grandes sumas de dinero en dólares para sostener el flujo delictivo. «Vos has sido testigo de cuánta guita te hemos dejado para comprar esos fierros», se leía en uno de los mensajes interceptados.
El juez Díaz Vélez dictó el procesamiento sin prisión preventiva para ocho personas, incluyendo empleados de la armería, prestanombres e intermediarios, además de imponer embargos millonarios y prohibiciones de salida del país. Esta investigación se conecta directamente con una causa mayor en Mendoza, donde 34 personas esperan el juicio por una red que abastecía de municiones y armas a grupos criminales trasandinos.
