Investigadores y becarios del CCT NOA Sur denuncian que la falta de cobertura médica y el desfinanciamiento ponen en riesgo la continuidad de proyectos científicos fundamentales. El próximo 1 de julio se manifestarán frente a la Casa Histórica.
El sistema científico tucumano atraviesa un momento de profunda crisis. Ante la falta de respuestas sobre la continuidad de la obra social y el freno en los ingresos a la carrera de investigador, los trabajadores del CONICET en nuestra provincia han decidido levantar su voz. La convocatoria para la protesta es clara: el próximo 1 de julio, a las 12.30, frente a la Casa Histórica.
El derecho a la salud en juego
La situación de la cobertura médica se ha vuelto insostenible. Según explicó Carla Codemo, becaria doctoral del Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES), la obra social dejó de tener convenio con el Colegio Médico en la región, dejando a cientos de familias en un estado de vulnerabilidad absoluta.
«Tenemos compañeros con enfermedades crónicas que no reciben medicación, personas embarazadas sin cobertura y familias enteras desprotegidas», denunció Codemo. Si bien desde el Gobierno nacional se ofreció un bono de 90.000 pesos para contratar servicios de salud de forma particular, los investigadores advierten que esa suma es «totalmente insuficiente» para cubrir las prestaciones básicas.
Más que una crisis sanitaria
El reclamo de los científicos tucumanos se suma a una lista de problemas estructurales que golpean al sector a nivel nacional:
- Ingresos congelados: Más de 900 investigadores que aprobaron sus concursos en 2022 y 2023 aún esperan su efectivización.
- Desfinanciamiento: Se han eliminado proyectos de investigación vitales, dejando a muchos doctorandos sin los recursos necesarios para desarrollar su trabajo.
- Precarización laboral: La falta de aportes jubilatorios y el estatus legal de los becarios, sumado a los gastos de formación que deben costear de su propio ingreso (cursos, viajes, capacitaciones), genera una incertidumbre que pone en riesgo el futuro de la ciencia en la región.
«Nuestra situación es crítica. Después de años de formación, nos encontramos ante un panorama de incertidumbre total», agregó la investigadora, quien remarcó que un becario percibe actualmente cerca de 1.300.000 pesos, un monto que debe absorber gastos personales y los costos de su propia formación académica.
La protesta del 1 de julio busca, ante todo, visibilizar que el ajuste en el sector científico no es solo un recorte de números, sino un impacto directo en el presente y el futuro del desarrollo nacional. Los investigadores hacen un llamado a la comunidad para acompañar esta lucha en defensa de una ciencia digna y con derechos.
