Thiago Altamirano ingresó sin vida al hospital con graves lesiones internas. Mientras la madre y su pareja permanecen detenidos, los abuelos paternos denuncian que habían advertido sobre el riesgo meses atrás y reclaman la custodia del hermano menor de la víctima.
Un caso de extrema crueldad sacudió al barrio Convivencia, en la capital salteña, tras la muerte de Thiago Altamirano, un pequeño de dos años. El niño falleció tras ser trasladado de urgencia a un centro de salud con lesiones que, según los médicos, no coincidían con la versión de una caída doméstica, como inicialmente había argumentado su madre.
El hecho y las detenciones
La tragedia ocurrió este lunes por la noche. Tras el ingreso del menor al Hospital Materno Infantil, los profesionales detectaron que el niño presentaba heridas internas y signos de traumatismos previos, lo que activó de inmediato el protocolo de denuncia ante la Unidad de Graves Atentados contra las Personas (UGAP).
Ante la contundencia de los informes médicos, la Justicia ordenó la detención de la madre del niño, una joven de 19 años, y su pareja, de 32, quienes ahora deberán responder por las circunstancias que derivaron en el fatal desenlace.
«Venimos denunciando desde 2025 y la Justicia no hizo nada»
La familia paterna de Thiago ha salido a denunciar públicamente lo que consideran un fracaso total del sistema judicial y de protección a la niñez. Según los abuelos, ellos venían advirtiendo sobre el maltrato y la situación de vulnerabilidad de los niños desde hace más de un año.
«Prácticamente nosotros criamos a los bebés y la Justicia nos los sacó de la mano, sabiendo que la madre es adicta y alcohólica», relató con profundo dolor Marta, abuela de la víctima. Los familiares aseguraron que habían realizado múltiples denuncias formales, pero que los organismos de protección priorizaron siempre la versión de la madre, llegando incluso a ignorar informes de asistentes sociales que los abuelos califican como «mentiras».
El drama por el hermano menor
En medio del duelo, la prioridad de la familia es ahora evitar que ocurra una nueva tragedia. Los abuelos se presentaron este martes en la Secretaría de Primera Infancia para exigir la custodia de su otro nieto, un bebé de apenas 10 meses.
«No queremos que haya otro Thiago. ¿Por qué la Justicia es así?», cuestionó el abuelo, quien relató que, a pesar de haber intentado obtener un régimen de visitas o la tenencia por la vía legal, sus peticiones fueron sistemáticamente rechazadas. El caso se encuentra ahora bajo investigación del fiscal Daniel Espilocín, quien deberá determinar las responsabilidades penales de los detenidos y analizar los antecedentes de los organismos de protección que intervinieron en la vida de los menores.
