Ocurrió durante un operativo de traslado de líderes de pabellones. Más de 80 presos lograron evadirse hacia los patios y el perímetro exterior, desatando una cacería humana por aire y tierra en el este del país centroamericano. El penal arrastra un severo problema de hacinamiento.
El sistema penitenciario de Panamá volvió a ser escenario de una jornada de extrema violencia y descontrol. Un traslado programado de reclusos de alta peligrosidad derivó este lunes en un feroz motín, enfrentamientos armados y una fuga masiva de más de 80 internos en el Centro Penitenciario La Joyita, ubicado en la periferia este de la capital panameña. Las autoridades confirmaron oficialmente la muerte de un privado de libertad dentro de los pabellones, aunque reportes médicos locales ya investigan el deceso de una segunda víctima fatal.
Los disturbios se originaron cuando la Dirección General del Sistema Penitenciario intentaba hacer efectiva una orden de redistribución de internos hacia la provincia de Chiriquí. La medida incluía mover a los principales «capes» o líderes de varios pabellones, lo que desató el inmediato rechazo y la resistencia de la población carcelaria. Armados con piedras, palos y elementos cortopunzantes, cerca de 40 internos destruyeron las cámaras de videovigilancia y lograron derribar una de las principales puertas de seguridad blindada.
Cacería humana y retenes en la frontera
La revuelta escaló rápidamente cuando decenas de presos ganaron los patios internos y al menos seis de ellos consiguieron saltar los paredones perimetrales hacia el exterior.
Para contener la crisis, el Gobierno de Panamá debió desplegar un masivo operativo conjunto entre la Policía Nacional, las Unidades de Control de Multitudes y el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront). El director de la fuerza, Jaime Fernández, detalló el alcance del procedimiento:
- Recapturados: Tras intensos rastrillajes, las fuerzas de seguridad lograron recapturar a más de 80 evadidos.
- Bloqueo total: Se instalaron retenes vehiculares de control estricto sobre la Carretera Panamericana y las vías hacia Chepo, Pacora y Tanara, generando kilómetros de congestión. Por la noche, los sobrevuelos de helicópteros con visión térmica continuaban activos en zonas boscosas buscando a los últimos fugitivos.
Un polvorín de hacinamiento: El complejo penitenciario La Joyita arrastra un colapso estructural alarmante. Diseñado para albergar a un máximo de 2.837 personas, las estadísticas oficiales revelan que actualmente aloja a más de 4.500 detenidos, operando casi al doble de su capacidad real.
Este grave quiebre de seguridad se produce a escasos días de que un Jurado de Conciencia declarara culpables a 12 reclusos por la tristemente célebre «Masacre de La Joyita», un violento enfrentamiento entre bandas rivales que dejó un saldo de 13 internos asesinados y que hoy vuelve a sobrevolar la realidad del penal panameño.
