Tras el empate ante Quilmes y en medio de un clima de creciente impaciencia, el DT del «Santo» defendió su continuidad. Apuntó contra el arbitraje, reconoció la falta de un conductor en el mediocampo y habló sobre la suplencia de Darío Sand.
En La Ciudadela, el empate frente a Quilmes dejó sabor a poco y acrecentó las dudas sobre el futuro del proyecto de Andrés Yllana. Sin embargo, el entrenador no dio señales de fragilidad. En una conferencia de prensa marcada por la firmeza, el técnico salió a respaldar su gestión y la entrega de sus futbolistas.
«Tengo la fuerza y la tranquilidad de que el grupo responde. El equipo busca, se entrega y la búsqueda permanente es mejorar», sostuvo Yllana ante los micrófonos, desestimando cualquier rumor sobre un posible alejamiento.
Los ejes de la autocrítica y la polémica
El DT no evitó los temas calientes que rondan el mundo «Santo»:
- El factor arbitral: Yllana se mostró muy molesto con las decisiones de los jueces. «Nos anulan un gol válido que te hubiera cambiado el partido totalmente», protestó, haciendo hincapié en que el equipo había generado situaciones suficientes para llevarse los tres puntos.
- La carencia de juego: Fue honesto al analizar la estructura del plantel tras la salida de Kevin López. «Nos falta ese jugador que se toma un tiempo más para encontrar el pase filtrado. Cuando se fue, lo perdimos», reconoció.
- El caso Sand: Sobre la decisión de enviar al banco al histórico capitán Darío Sand, Yllana fue tajante: «Está dentro de las posibilidades del entrenador cambiar a cualquiera, sin dejar de respetar lo que representa para el grupo».
Mensaje a la tribuna
Ante la impaciencia lógica del hincha tucumano, el técnico demostró entender el contexto en el que trabaja: «Soy el más crítico conmigo mismo. Entiendo lo del hincha y sé todo lo que han pasado. Jugamos en San Martín, un equipo grande; acá la impaciencia aparece más rápido. No le podemos pedir nada a la gente, sino intentar darle».
San Martín sigue en deuda con el resultado, pero su entrenador asegura tener el timón firme. El desafío ahora será transformar ese «crecimiento en el juego» que Yllana dice haber visto, en victorias concretas que calmen las aguas en La Ciudadela.
