En un partido para el infarto, la Selección perdía 2-0 a falta de diez minutos para el final. Con goles de Romero, Messi y Enzo Fernández, el equipo de Scaloni revirtió el marcador en un cierre agónico y sigue firme en el Mundial.
La Selección Argentina protagonizó una remontada que quedará marcada en la historia de la Copa del Mundo. En un duelo de octavos de final que parecía sentenciado, el equipo nacional se impuso 3-2 ante Egipto en los minutos finales, logrando una clasificación agónica a la instancia de cuartos de final.
De la sombra a la gloria
El desarrollo del encuentro fue una verdadera prueba de carácter para los dirigidos por Lionel Scaloni. Durante gran parte del partido, Egipto impuso condiciones: abrió el marcador a los 15 minutos de la primera etapa tras un cabezazo de Ibrahim y, a pesar de que Argentina generó numerosas situaciones —incluyendo un penal atajado a Lionel Messi por el arquero Mostafa Shobeir Oufa—, la contundencia fue esquiva.
En el complemento, el escenario se oscureció aún más cuando Mostafa Ziko amplió la ventaja para los egipcios a los 22 minutos. Con el 2-0 en contra y el reloj como principal enemigo, la eliminación parecía inevitable.
Diez minutos que cambiaron todo
La reacción de la «Scaloneta» llegó a pura épica y corazón en la recta final:
- 34′ ST – Descuento: El «Cuti» Romero conectó un cabezazo preciso tras un centro de Messi y encendió la chispa de la ilusión.
- 38′ ST – Empate: Solo cuatro minutos después, el propio Lionel Messi capitalizó una volea dentro del área, igualando el marcador en medio de la euforia generalizada.
- 47′ ST – El gol de la clasificación: Cuando el tiempo suplementario parecía inminente, Enzo Fernández apareció en el área para conectar un centro perfecto de Lautaro Martínez y sentenciar el 3-2 final.
Rumbo a cuartos
Con este triunfo, Argentina selló su pasaje a la próxima fase del torneo. Ahora, la mirada está puesta en el sábado, día en el que el seleccionado nacional se medirá frente al ganador del cruce entre Colombia y Suiza.
Más allá de la victoria, el equipo demostró una capacidad de resiliencia incalculable, superando un momento crítico para seguir alimentando el sueño mundialista. Tras el pitazo final, la emoción desbordó el campo de juego, confirmando que, para esta Selección, ningún resultado es definitivo hasta el último suspiro.
