El conjunto de Luis Enrique se repuso de un gol tempranero y alcanzó el 1-1 gracias a un penal de Dembélé. En la tanda desde los doce pasos, los parisinos mantuvieron su efectividad histórica y sellaron su segundo título continental consecutivo en Budapest.
Ya no quedan dudas ni margen para la discusión en el Viejo Continente: el Paris Saint-Germain de Luis Enrique se ha consolidado formalmente como un equipo de época. Tras haber deslumbrado al planeta el año pasado, el conjunto francés revalidó sus credenciales de máximo monarca al consagrarse bicampeón de la UEFA Champions League. En una final durísima disputada en Budapest, el elenco parisino dio una muestra de carácter, supo sufrir frente al cerrojo táctico del Arsenal inglés, igualó 1-1 en los 120 minutos y terminó festejando de manera agónica en una emotiva tanda de penales.
El libreto del encuentro se alteró por completo antes de los cinco minutos de juego debido a una carambola en la mitad de la cancha. El rebote derivó en los pies de Leandro Trossard, quien habilitó una corrida letal de Kai Havertz para poner en ventaja a los dirigidos por Mikel Arteta. Con el marcador a favor, los ingleses se replegaron de forma extrema y armaron un bloque defensivo bajísimo que neutralizó el circuito de pases del PSG, logrando irse al descanso con una posesión menor al 30% pero sin sufrir sofocones directos en su arco.
La llave de la igualdad y el palo salvador
La paridad para el campeón defensor recién llegó en el complemento y nació desde los doce pasos. El defensor Yerson Mosquera cometió una dura e ingenua infracción dentro del área sobre el indomable Khvicha Kvaratskhelia. El delantero Ousmane Dembélé asumió la responsabilidad, ejecutó cruzado con pierna derecha y decretó el ansiado 1-1 que rompió el partido.
A partir de allí, el trámite se volvió de ida y vuelta. El Arsenal se vio obligado a adelantarse en el campo y el PSG aprovechó los espacios para lastimar de contragolpe. La oportunidad más clara para quebrar la igualdad estuvo en los pies de Kvaratskhelia, cuyo remate se desvió levemente en Myles Lewis-Skelly y terminó impactando de forma violenta contra el poste. Tras el desgaste físico extremo, Luis Enrique debió mover el banco y retirar a sus principales figuras ofensivas, lo que planchó el ritmo del juego durante la prórroga.
La mística infalible de los penales
La historia se trasladó inevitablemente a la definición por penales. Aunque el arquero ruso del PSG, Matvey Safonov —héroe en la final del Mundial de Clubes ante Flamengo—, no logró contener ningún disparo, la presión le terminó jugando una mala pasada a los ejecutores del conjunto londinense.
Los remates desviados de Eberechi Eze y de Gabriel Magalhães sellaron el destino de la noche. Con esta consagración, el PSG estiró una estadística demoledora bajo la conducción de su actual cuerpo técnico: ganó las seis definiciones por penales que disputó desde el arribo de Luis Enrique. Los franceses demostraron que la fisonomía de estrellas individuales del pasado mutó hacia un bloque con identidad colectiva inquebrantable, manteniéndose en la cima del fútbol mundial por una temporada más.
