Alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras se concentraron de forma pacífica para exigir la aplicación efectiva de los protocolos de protección ante denuncias que involucran a miembros de la comunidad universitaria. Anunciaron conversatorios y una marcha en el marco del Ni Una Menos.
En la antesala de un nuevo aniversario del movimiento nacional Ni Una Menos, la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) se convirtió en el epicentro de un fuerte y coordinado reclamo estudiantil. Alumnos de diversas carreras se concentraron este lunes de manera pacífica sobre las escalinatas del edificio central del Rectorado para llevar a cabo una sentada pública. La medida buscó visibilizar y exigir respuestas institucionales urgentes ante recientes denuncias de acoso y violencia digital que involucran a integrantes de la propia comunidad educativa.
La movilización, impulsada inicialmente por la Asamblea General de la Facultad de Filosofía y Letras, expuso el malestar y la profunda preocupación que atraviesan las aulas tucumanas. Con carteles que rezaban consignas como «Las estudiantes no estamos seguras mientras se silencien situaciones de acoso y violencia digital» y «Basta de acoso», los manifestantes plantearon la necesidad de robustecer y agilizar los mecanismos internos de prevención y protección vigentes en la alta casa de estudios.
Incertidumbre en los pasillos y pedidos de medidas cautelares
El reclamo estudiantil apunta de forma directa a la burocracia y a lo que consideran una «insuficiente respuesta» por parte de las autoridades universitarias. Valentina Brito y Patricia Pavón, estudiantes de la carrera de Trabajo Social, explicaron que el principal factor de descontento es la falta de claridad respecto a los procedimientos internos y las resoluciones que se adoptan una vez radicadas las denuncias. Según expresaron, esta desinformación no solo desampara a las víctimas directas, sino que siembra un clima de desconfianza en todo el alumnado.
Por su parte, Nazarena Martín, integrante de la Comisión de Género y Diversidad de Ciencias de la Educación, precisó que la protesta cobró fuerza a raíz de denuncias concretas que involucran a un trabajador no docente y a un ayudante estudiantil.
Estudiar con miedo: Martín advirtió sobre el impacto cotidiano de la problemática: «Muchas alumnas continúan desarrollando sus actividades académicas en un contexto de temor e incertidumbre. Varias siguen asistiendo a clases solo gracias al acompañamiento y custodia de sus propias compañeras», detalló, remarcando que el pedido central es que se ejecuten de inmediato las medidas preventivas y cautelares mientras duren los sumarios de investigación.
Exigen un tratamiento responsable y libre de rumores
Las organizadoras coincidieron en que resulta «doloroso» tener que recurrir a medidas de fuerza para obtener respuestas eficientes tras años de conquistas sociales en materia de igualdad de género. Asimismo, exigieron a la comunidad educativa y a las autoridades un tratamiento sumamente responsable de la información, solicitando que los casos documentados de violencia de género dejen de ser abordados en los pasillos universitarios como meros rumores o comentarios informales. Pidieron, además, empatía para respetar los tiempos psicológicos de las víctimas, quienes a menudo demoran años en poder relatar lo sucedido.
Cronograma de acciones
La sentada en Ayacucho al 400 marca el inicio de un plan de lucha escalonado que continuará durante toda la semana en los centros de estudiantes:
- Martes: Jornada de visibilización y conversatorio abierto en las instalaciones de la Facultad de Filosofía y Letras.
- Miércoles: Participación activa en la marcha provincial por el Ni Una Menos, cuya concentración principal fue convocada a partir de las 15:00 horas, justamente frente al Rectorado de la UNT.
