El Gobierno nacional oficializó la dolorosa cifra de víctimas fatales argentinas. Mientras continúa la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros tras el doble sismo del pasado miércoles, Cancillería envió una misión humanitaria para asistir a los damnificados.
La comunidad argentina en Venezuela atraviesa horas de profunda angustia. Tras el devastador doble terremoto que sacudió el norte del país el pasado 24 de junio, el Gobierno nacional confirmó el fallecimiento de seis ciudadanos argentinos a causa de la catástrofe.
Asistencia y despliegue diplomático
El canciller Pablo Quirno informó a través de sus canales oficiales que la Cancillería ha recibido más de 215 solicitudes de asistencia consular. Ante la magnitud de la crisis —que ya registra más de 1.450 víctimas fatales y miles de heridos a nivel nacional—, el Estado argentino puso en marcha un operativo humanitario sin precedentes en un contexto de relaciones diplomáticas tensas:
- Misión Consular: Dos funcionarios diplomáticos llegaron el sábado al país caribeño para relevar las necesidades de la colectividad, colaborar en la búsqueda de desaparecidos, documentar a ciudadanos y brindar apoyo logístico a los familiares de las víctimas.
- Ayuda Humanitaria: Un contingente de 24 brigadistas, entre civiles y militares especializados en búsqueda y rescate, trabaja en las zonas más afectadas. Además, el Ministerio de Defensa anunció el envío inminente de un equipo médico, de enfermería y plantas potabilizadoras de agua.
El impacto del sismo
El doble movimiento telúrico, con magnitudes de 7,2 y 7,5, ha dejado un saldo provisional de al menos 1.450 fallecidos y más de 3.300 heridos. Las zonas de La Guaira y el norte del país fueron las más golpeadas, con centenares de edificios colapsados y graves daños estructurales en hospitales y viviendas.
La situación de los argentinos, en muchos casos adultos mayores asistidos por entidades como Cáritas, es una prioridad para la misión enviada, que busca coordinar esfuerzos en medio de las tareas de remoción de escombros que aún continúan bajo un clima de constante alerta por las réplicas que siguen sacudiendo la región.
