Tras la dura caída frente a Temperley, el “Santo” buscará reencontrarse este sábado en Mataderos con la identidad futbolística que mejores resultados le dio como visitante, apostando a la solidez, el orden y las transiciones rápidas.
Lejos de La Ciudadela se vio, hasta el momento, la versión más sólida y convincente del San Martín de Alejandro Orfila. En sus tres presentaciones fuera de Tucumán, el equipo sumó cinco de los ocho puntos del ciclo, se mantiene invicto y exhibió un funcionamiento que le costó replicar como local. El próximo sábado, frente a Nueva Chicago, el conjunto tucumano tendrá una prueba de carácter para demostrar que aquellas actuaciones en condición de visitante no fueron casualidad.
Las virtudes del equipo fuera de casa
El análisis de los primeros cinco partidos bajo la conducción de Orfila marca diferencias claras de rendimiento según el escenario:
- Espacios para atacar: En canchas como las de Temperley, Patronato y Deportivo Maipú, el equipo encontró rivales que adelantaron sus líneas. Ese contexto favoreció la velocidad por las bandas de Bruno Cabrera y Álvaro Veliez, además de darle mayor libertad a Gabriel Carabajal para conducir y elegir el pase mediante transiciones rápidas.
- Solidez en el mediocampo: Fuera de casa, San Martín se mostró más corto, protegió mejor a su última línea y recuperó rápido la pelota. En Paraná y Mendoza, esa estructura le permitió administrar los partidos con inteligencia y neutralizar los intentos rivales.
- Paciencia y lectura de juego: El conjunto demostró no sentir la obligación de atacar permanentemente, sabiendo elegir cuándo presionar, cuándo administrar la pelota y permitiendo que el rival asumiera el protagonismo.
El contraste con La Ciudadela
La situación contrasta con el rendimiento en Tucumán, donde el empuje de la gente y la necesidad de asumir el protagonismo llevaron a la ansiedad cuando los resultados no se daban, como ocurrió en la última caída ante el “Gasolero”, donde la presión rival desacomodó el circuito de juego.
La visita a Mataderos como banco de pruebas
El duelo ante Nueva Chicago reunirá las condiciones propensas para que el “Santo” recupere el orden defensivo, el equilibrio entre líneas y el aprovechamiento de los espacios. El desafío para Orfila no pasa por repetir nombres o esquemas, sino por consolidar una idea: volver a ser un equipo compacto y vertical que pueda transformar su versión visitante en una identidad definitiva.
